*—Sebastián:Había tenido otra noche llena de puro martirio. No había sido como las demás, plagadas de pesadillas y recuerdos confusos. No, esta vez había sido mucho peor: simplemente no había podido dormir. Después de salir del hotel, Sebastián había regresado a su apartamento sintiéndose peor que nunca. Le dolía el pecho, le palpitaba la cabeza, su respiración permanecía extrañamente agitada y tenía la horrible sensación de que una parte de él estaba intentando desprenderse de su cuerpo. Era absurdo, pero así se sentía: inquieto, vacío y, al mismo tiempo, demasiado lleno de algo que no conseguía comprender. Había llegado a la conclusión de que todo se debía al aroma del omega con el que había estado. Sebastián no solía relacionarse con omegas y, además, tampoco podía percibir sus aromas con normalidad, así que imaginó que su cuerpo había permanecido durante años en una especie de pausa y que, al encontrarse con aquel omega y ser capaz de olerlo, algo dentro de él simplemente hab
Última actualización : 2026-09-09 Leer más