A pesar de los deslices de la vida, ahora estoy en Cancún, junto a Valeria tomando el sol en aquella gran playa mientras comíamos ostras con esas pequeñas gotas de limón. Eso era vida en verdad, estar junto a tu nueva amiga mientras un hombre de piel oscura soltaba chistes de un humor cuestionable. Era el vendedor de ostras, quien nos las iba preparando en conjunto a ese espectáculo auditivo. Lo único malo es que lo escuchaba sin alcohol, si no que lo hacía con una agua de coco, negada a tomar cuando ya sabía que Valeria estaba embarazada. —¿Ustedes sabían que yo no tengo mamá? —Solto el hombre de piel oscura, haciendo que lo mire de reojo a través de mis lentes de sol. —¿Y eso? —Pregunto Valeria con curiosidad, preparada para una historia trágica y yo para un chiste más. —Por que el día que me dió a luz, la electricidad se fue en hospital y no me pudo encontrar. —Comence a soltar carcajadas al escucharlo, no sabía si me daba más risa lo que dijo o la cara de Valeria al ver que
Last Updated : 2026-10-31 Read more