La mente de Helena estaba ausente.Las voces a su alrededor eran lejanas y difusas. Le hicieron varias preguntas y respondió de forma automática con lo primero que se le cruzó en la mente.No comprendió nada del extenso parloteo, pero tampoco le interesó, así que dejó pasar de largo muchas cosas.Le mostraron telas coloridas, joyas brillantes, pero sus ojos no captaron nada de aquellos objetos llamativos. Percibió el olor en el aire, fragancias dulces y suaves que flotaron en la habitación que antes fue su espacio seguro.Helena no prestó atención a nada, ni cuando aquella aguja la pinchó por error, ni cuando aquella colonia le provocó alergia. Nada.Ella no estaba ahí, solo su cuerpo, que se movió de forma automática hasta que captó unas palabras en un bajo murmullo:―¿...Beta de la manada?Agudizó el oído. Presto atención a aquella voz.―Shh... que no te escuche. Sí, sí, ella es la hija del difunto Beta.―Por la Diosa ―susurró otra voz―. Con razón hay tanto misterio. Pobrecita…Su c
Última actualización : 2026-07-18 Leer más