La luz de la mañana entraba a raudales por los inmensos ventanales del apartamento del Eixample. Era una luz cálida, densa, que bañaba el suelo de parqué de roble en tonos miel.En el centro exacto del salón, sobre una alfombra de lana cruda, estaba sentada Alma.Tenía cuatro años. El cabello oscuro recogido en una coleta despeinada y la concentración absoluta de un monje en plena meditación. Llevaba un peto vaquero manchado de polvo de tiza en la rodilla izquierda. Estaba sentada con las piernas cruzadas, inclinada sobre un pliego de papel de boceto de tamaño A3.A su derecha, la caja de madera con doce compartimentos.Los rotuladores Staedtler originales. Las herramientas que habían dibujado las bases de un imperio desde una pequeña casa en Hortaleza, que habían sobrevivido al veneno químico de una clínica en las afueras de Barcelona, y que ahora descansaban en las manos de una niña que apenas sabía escribir su nombre.El mundo exterior había cambiado drásticamente en un lustro.ALM
Última atualização : 2026-04-27 Ler mais