Desde ese día mi mujer decayó. Rossanne solo quería dormir, sin bañarse, ni siquiera hablar, y yo no hacía más que estar pendiente de ella. Pasaba mucho tiempo abrazándola y diciéndole que todo pasaría, que no había nada de qué preocuparse, que ese era nuestro hijo. Pero no conseguía ningún resultado porque ella estaba negada a aceptarlo al bebé y a mi.Dos meses fue lo que soporté, porque la levanté a la fuerza, la duché y la obligué a salir de casa. Estaba cansado de darle la comida en la boca, y no porque fuera una carga, sino porque eso le hacía daño a ambos, así que la llevé al hospital. Cuando la doctora la vio se preocupó porque su estado era alarmante, sus ojos se veían hundidos, había bajado de peso y en general estaba demacrada. Pero nunca me sentí tan aterrado como cuando ella mencionó un posible aborto, así que le pedí que la chequeara a fondo y que la dejara internada si era necesario.Después de hacerle la ecografía descubrimos que tendríamos una hija y eso me llenó de e
Última actualización : 2026-09-20 Leer más