El temblor se fue apagando poco a poco, dejándome liviana, casi sin fuerzas, sostenida solo por el calor de su cuerpo. Luciano se acomodó aún sobre mí; retiró los dedos muy despacio, con un cuidado de mi sensible intimidad, y se quedó allí, su respiración tranquila mezclándose con la mía en el silencio suave de la habitación.Cerré los ojos recuperando el aliento, sintiendo cómo mi corazón volvía a latir con normalidad, y sin querer, la mente se me fue hacia atrás. Pensé en Adrián… en lo poco que compartíamos la cama, en sus excusas eternas de trabajo… y ahora sé que todo eran mentiras… Me engañaban y yo les entregaba mi cuerpo y cariño creyendo en sus palabras. Sentí un asco frío al recordar esas pocas veces: momentos vacíos, rápidos,
Última atualização : 2026-09-02 Ler mais