Aitara se levantó de un salto, aterrorizada como nunca antes lo había estado en su vida.—Estás embarazada de mi hijo, pero lo ibas a abortar —se acercó Marcos en dos zancadas, sujetando su brazo y sacudiéndola hacia adelante. Su cabeza chocó contra su pecho y pudo sentir cómo el cuerpo del hombre temblaba de pura furia—. ¡Y ni siquiera me lo ibas a decir!No tenía palabras para defenderse ni decir nada, porque justo eso era lo que iba a pasar.—¿Lo ibas a hacer, Aitara? —Tomó su barbilla, alzándole la cara. Sus dedos se enterraron en su piel, maltratándola—. ¿Lo ibas a hacer si no llegaba? ¡Respóndeme, maldita sea! ¡Dímelo a la cara!De nuevo se quedó en silencio, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Lo que veía en la expresión de Marcos era un odio visceral, acompañado de algo más… decepción, quizás.En el fondo, ella se estaba arrepintiendo de su decisión, pero eso no le quitaba peso a la misma. Había acudido a una clínica para abortar al bebé de ambos.—¡Es nuestro hijo, mal
Última actualización : 2026-03-14 Leer más