Ariadna salió del hospital sintiendo que el aire le faltaba. Las palabras de su madre seguían dándole vueltas como un zumbido molesto: "Estás buscando refugio en el incendio que nos quemó". En la acera, el auto negro enviado por Dante la esperaba. Iván, el chofer, bajó la ventanilla con gesto impasible.—Hola, Ivan. gracias por venir al hospital a recogerme.—No me agradezca, señorita, es mi trabajo.—Gracias de igual forma. —dijo sonriendo levemente— te daré una dirección, es de mi departamento...—Señorita,—dijo interrumpiendola— el señor Volkov fue muy claro. Debo llevarla a la mansión de inmediato.—el carraspeó incomodo.—usted sabe que su palabra no es negociable. Ariadna apretó el bolso contra su costado, sintiendo una punzada de rebeldía que no pudo frenar.—Tengo que pasar por mi departamento primero, Iván. No tardaré nada.—El señor dijo que no es seguro.—Es mi casa. Si no me llevas tú, pediré un taxi —sentenció ella, abriendo la puerta trasera antes de que él pudiera protes
Última atualização : 2026-03-06 Ler mais