GAIA Ha pasado poco más de dos semanas desde que mi sangre se encendió en aquel celo, y hoy, al despertar, el mundo se siente extrañamente silencioso. Noté de inmediato que la urgencia abrasadora en mi vientre se había disipado; esa necesidad animal de ser reclamada cada segundo había desaparecido, y con ella, el aroma embriagador que volvía locos a los machos. Sin embargo, para Conan, nada parecía haber cambiado. Me hizo suya con la misma intensidad voraz, como si el fin de mi ciclo biológico fuera un detalle insignificante para su deseo. Los últimos días fueron una neblina de sábanas revueltas, piel contra piel y gemidos que se fundían con el susurro del bosque. No abandonamos la cama salvo para lo estrictamente necesario, y cuando lo hacíamos era para bañarnos, aunque incluso bajo el chorro de agua caliente, sus manos volvían a encontrar mis caderas y terminábamos apareándonos contra los azulejos húmedos. No hubo cansancio, solo nos entregamos por completo. La puerta de la hab
Última atualização : 2025-11-18 Ler mais