Selene observó a su primo Adán, cuyas manos estaban firmemente sujetas por Kethan.Adán negaba con la cabeza con una vehemencia desesperada, una clara advertencia de que no cediera, de que no permitiera que el terror la doblegara ante los caprichos de Zander.Pero Zander, con un movimiento brusco y posesivo, obligó a Selene a apartar la mirada de su familia.Puso sus manos sobre sus hombros y la forzó a centrarse únicamente en él, en esos ojos verdes que ahora parecían dos pozos de ambición sin fondo.―Piénsalo bien, Selene ―susurró Zander, su voz era un siseo que competía con el sonido del viento marino―. ¿De verdad quieres que muera aquí mismo, en su propia casa?Las manos de Selene iniciaron un temblor incontrolable.El nudo en su garganta se volvió insoportable y, sin poder contenerse más, las lágrimas estallaron de sus ojos dorados.No podía creer la pesadilla que estaba viviendo.Apenas unas horas antes, el sol de Grecia representaba su libertad, y ahora, ese mismo sol iluminaba
Huling Na-update : 2025-12-31 Magbasa pa