El silencio que se instaló en la mansión Perseus tras el funeral de la matriarca no era una ausencia de sonido, sino una presencia física,pesada y asfixiante como una mortaja de plomo. Las cenizas de la anciana aún no se habían enfriado en el mausoleo familiar cuando el eco de los buitres ya empezaba a resonar en los pasillos de mármol negro.En Ciudad A, el respeto por los muertos duraba exactamente lo que tardaba en abrirse el testamento, y para Arthur Mancini, el patriarca de la facción rival, ese tiempo ya había expirado.Zander Perseus permanecía en la biblioteca, el único refugio que conservaba el aroma a sándalo y papel viejo que solía emanar de su abuela.Estaba sentado tras el escritorio de roble, con una botella de whisky de malta a medio vaciar y la mirada perdida en las sombras que se alargaban por las estanterías.No era el luto lo que lo mantenía inmóvil, sino una nostalgia corrosiva que le recordaba el abandono de su madre, Narel.Con la muerte de su abuela, el último
Last Updated : 2026-01-18 Read more