—No, no, no, si no me lleva de vuelta, me voy solo.—¿A qué voy a su habitación?—¡Qué absurdo!En ese momento, mi mente, empañada por el alcohol, recuperó un atisbo de lucidez.Algo no cuadraba.¿Por qué esta mujer, en vez de llevarme de vuelta al salón, mandaba a alguien para llevarme a su cama?"Oye, amiga, solo te choqué, ¿y ya quieres acostarte conmigo? ¿Es esto correcto?" pensé.—Suélteme, cuando se me pase la borrachera le pido disculpas.Tambaleándome, intenté separarme, pero ella me abrazó con más fuerza.Nada que ver con su actitud de antes, cuando quería apartarme.Pobre de mí, borracho, con la cabeza pesada y sin fuerzas, ¿acaso no podía ni siquiera zafarme de una mujer?—Venga a mi habitación, allí le ayudo a despejarse.Su voz volvió a sonar en mi oído, ¡esta vez cargada de seducción!Mi corazón se heló al instante.Rayos, ¿de verdad quiere acostarse conmigo?—No, hombres y mujeres no deben... Paula, Alba, ¿alguien puede venir a buscarme?Presintiendo el peligro, llamé a
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