Damiano Hay tanta urgencia en los ojos de mi esposa, que en verdad temo por lo que vaya a decirme. —¿Por qué me preguntas eso? —Solo responde —casi me suplica —. Dime que harás lo que sea para protegerlas. Para protegerlas a todas, incluso a Leila, si es que logra sobrevivir a lo que sea que haya ido a enfrentar. Promételo, Damiano. —Lo haré, lo haré —insisto cuando noto que sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas —. Te lo prometo, Lia. Ninguna omega saldrá herida. Cualquier cosa con tal de que deje de derramar lágrimas. Ha llorado suficiente para el resto de su vida, no quiero que sus ojos sigan mirándome con esa aflicción tan visible. La aprieto contra mi pecho, acariciando su cabello hasta que se calma, mientras asimilo el hecho de que Leila se fue y mi propia esposa era consciente de que huiría, que en algún momento ella misma la ayudaría a escapar. Solo que Leila decidió irse por su cuenta. Dejando nada más que una carta y, al parecer, un encomendado para mi espos
Última actualización : 2026-10-09 Leer más