CAPÍTULO 42— A oscuras Betina ya se había ido a dormir y ellos, después de arreglar un poco la cocina, hicieron lo mismo. Se ducharon sin apuro, como si ambos supieran que esa noche necesitaba otro ritmo. Carolina se puso un camisón lindo. Era blanco, con pequeños detalles rosados, puntillas finas que lo hacían delicado y femenino, nada exagerado. Lo sacó del placard, lo miró un instante y pensó, casi sorprendida: —Me gusta… Era tan delicado y lo tenía guardado en la casa de su madre hacía mucho tiempo. Nunca lo había llevado a la casa que compartía con Mauro; a él no le gustaba verla con ropa así. Se lo puso después de bañarse, se secó el cabello con cuidado, se peinó apenas y se pintó suavemente los labios. Quería verse linda para su esposo. Le gustaba la relación que tenía con Gabriel, se sentía bien, contenida, tranquila. Confiaba en él de una manera que no había conocido antes. Gabriel se puso su pijama y entró al dormitorio. El dormitorio de Carolina estaba en silencio. N
Última actualización : 2025-12-19 Leer más