En Costa Amalia, Naomi sale de la casa, asegura la cerradura de su pequeña casa y, cuando se gira, solo rueda los ojos y niega antes de caminar hacia la sencilla reja de madera blanca.—Este hombre es imposible… —susurra.Se acomoda el bolso, sus lentes de sol y se mete dentro del abrigo, porque las mañanas están más frescas cada día. Y hace que no está mirando a ese hombre que se ve demasiado sensual, de brazos cruzados, apoyado en su auto y listo para llevarla al trabajo.—Buenos días, preciosa, ¿hoy sí quieres que te lleve?Pues sí, él va para llevarla con todas las mejores intenciones, pero otra cosa es que ella se deje. Sabe que, en cuanto se suba a ese auto, todo se va a desatar y no quiere hacer nada hasta no estar segura de que Sebastián quiere estar con ella porque los ama, y no por resignación o compromiso.—No, Sebastián, ya te dije que el doctor me mandó a caminar todo lo que pueda antes de que eso sea imposible y eso haré.—¿Ya pensaste en cambiar de doctor a doctora? —el
Last Updated : 2026-01-26 Read more