~MINA~ Que todavía estuviera mal del pie no significaba que me iba a quedar otras cuantas semanas acostada en mi cama o sentada en un sillón haciendo nada y muriéndome del pinche aburrimiento. Así que esa noche, valiéndome madre las protestas del güero, tomé el control de la cocina y me puse a cocinar unas enchiladas de pollo que, no es por nada, pero me quedaron de rechupete. Le serví al güero su plato y luego me senté frente a él para empezar a comer, pero antes de hacerlo me quedé observándolo por un momento para ver su reacción al probar mi comida. Esperaba que le gustara y me felicitara por mi buena sazón, pero el pinche güero se limitó a mirar el plato, enarcó una ceja, se puso a comer y se concentró en su teléfono como si estuviera comiendo cualquier cosa. Cabrón. Y yo que le había puesto tanto empeño a la comida para que al desgraciado le gustara y él no le había tomado la menor importancia. «Ojalá le dé diarrea», pensé, mientras alargaba la mano para agarrar la sa
Última actualización : 2026-08-31 Leer más