La noche en Versalles era tranquila, demasiado tranquila a decir verdad; el tiempo en calma no suele ser un buen consolador, más bien, te deja espacio para pensar y eso, eso era lo que Vania realmente necesitaba, pensar.La joven estaba sentada junto a la cuna; su mirada se encontraba fija sobre el pequeño cuerpecito de su Felicitas, quien dormía apaciblemente sin preocupaciones.Felicitas respiraba lento y pausado, ajena a todo el mundo de pensamientos de su madre.Vania, por su lado, estaba envuelta en la maraña de recuerdos: lo que fue, lo que dolió, lo que aún no terminaba, lo que no soltaba, lo que no decía.Su vida había cambiado drásticamente desde esa maldita noche, pero si lo veía bien, cuando veía a su pequeña Felicitas, jamás se arrepentiría de ella, jamás pediría no tenerla cerca; ella era su vida, su motor, su fuerza. Antes lo eran sus padres y hermanas, pero ahora, ella era su todo.Felicitas había llegado a este mundo como parte de una venganza que salió mal, que se sali
Última actualización : 2026-05-03 Leer más