El humo se enroscaba en la noche cuando Lorenzo dio un paso al frente, con un puro a medio fumar colgándole de los labios.Silbó bajito, divertido.—Mira nada más… yo haciendo trabajo de mafia de verdad.Cassian sacó su pistola y la apuntó directo a Lorenzo.—¿Te atreves a acercarte a ella sin mi permiso?Yo me planté de inmediato delante de Lorenzo, cubriéndolo con mi cuerpo.—¡Si alguna vez me amaste, déjame irme con él!Cassian se quedó inmóvil; en su mirada chocaban la incredulidad y esa inevitabilidad que ya se le venía encima.—Siempre me desafías, Aria —murmuró.Qué ironía: el hombre que una vez de un club como si yo fuera un trofeo… ahora veía a otro hombre hacer lo mismo.—Sí —dije, con la voz firme—. Somos fuego y hielo, Cassian. Dos mundos que nunca van a chocar sin destruirse. Te negaste a revisar las cámaras, a confirmar nada conmigo… ¡me obligaste a pedirle perdón a la mujer que humilló a mi madre! ¡Mi desgracia… ese es tu epitafio! Y cuando te vi salvar a Demi del agua h
Read more