Leyla soltó una carcajada corta, sin humor, mientras giraba el rostro para mirar hacia abajo. El vértigo la golpeó de inmediato. El estómago se le encogió y tuvo que tragar saliva para no vomitar.—¡Jódete! —gritó, sin apartar la vista del vacío.Sus manos temblaban, pero no retrocedió.—Esa boca… —Aron gruñó, dando otro paso, la tensión visible en cada músculo de su cuerpo—. Cuando te ponga las manos encima…—¡No me gruñas! —le gritó ella, girándose de golpe y señalándolo con un dedo acusador—. No eres nada para mí.—Entonces bájate de ahí de una jodida vez.Leyla estuvo a punto de responderle con la misma violencia, las palabras ya formándose en su garganta, afiladas, cargadas de rabia y miedo. Pero un movimiento por el rabillo del ojo llamó su atención.Se quedó helada.En el balcón a un lado del suyo, apenas visible entre sombras, distinguió una forma humana retorcerse de una manera antinatural. El cuerpo se arqueó, los brazos se doblaron en ángulos imposibles y un sonido seco, bru
Terakhir Diperbarui : 2026-02-15 Baca selengkapnya