Después del banquete, Alexander se fue a un bar y se puso borracho hasta perder la cuenta. Por pura inercia, sacó el celular y marcó el número de Sophia. Quería que ella fuera por él y lo llevara a casa, tal como lo había hecho muchísimas veces. Pero la línea estaba fuera de servicio.Fue entonces cuando cayó en la cuenta: Sophia se había ido con Leo. Alexander llegó a casa tropezando por el alcohol y abrió la puerta de la recámara principal. El vacío de la habitación hizo que se le bajara la borrachera.Por instinto, buscó la Glock 19 en el buró, un hábito que se le quedó después de años de vivir al límite. Lo primero que hacía cada noche al llegar a casa era revisar su arma. Sin embargo, esta vez sus dedos rozaron una hoja de papel rugoso en lugar del metal.Alexander tomó el papel y lo miró con atención. Era un retrato de la familia que Leo había hecho con crayones. En el centro, una mujer con un vestido azul y un niño pequeño estaban de la mano. Los dos tenían sonrisas radiantes, r
Baca selengkapnya