La lluvia caía con tanta furia que parecía querer borrar los caminos. Elena avanzaba a tientas entre los árboles, con el corazón desbocado y la respiración rota.—¡Theo! ¡Leo! —gritaba, sin saber si su voz llegaba a alguna parte—. ¡Por favor, respóndanme!Los relámpagos iluminaban el bosque por segundos, permitiéndole guiarse. Por culpa de la maraña de raíces y piedras del suelo tropezaba y caía de rodillas, sintiendo el barro colarse por debajo de la falda de su vestido. Se le escapaban sollozos aunque no eran por el dolor, sino por la desesperación.Pero eso no la detenía. Se levantaba enseguida ignorando el ardor en las palmas y en los pies desnudos y continuaba la búsqueda.Los fuertes truenos que acompañaban a cada relámpago eran tan sonoros que la ponían más nerviosa.—¡No me hagan esto, chicos! ¡Díganme dónde están! —exigía, con la voz afectada por el miedo.Avanzó un poco más apartando ramas con los brazos, guiándose solo por la intuición. El bosque parecía infinito, una tramp
Última atualização : 2026-01-20 Ler mais