OLIVAR.Salí de la cabaña arrastrando el silencio de la muerte tras de mí. En el exterior, el aire del bosque golpeaba mi rostro, pero no me detuve. Caminé hacia la entrada de la propiedad, donde la cerca marcaba el límite del territorio, y busqué una estaca de madera gruesa y afilada.Sin dudarlo, empalé la cabeza de Tamara en lo más alto, dejando que su rostro sin vida mirara hacia el camino por donde vendrían los suyos. Quería que supieran exactamente quién lo había hecho. Me agaché y, con los dedos todavía manchados de su sangre, escribí con fuerza en la tierra seca:"Así terminan los traidores".Me puse en pie, sacudiéndome el rastro de la traición de las manos, y regresé a la camioneta. Al entrar, la voz de Emely rompió el silencio del auricular, sonando entre el shock y la adrenalina.—Olivar... ¿qué acabas de hacer? —preguntó con un hilo de voz.—Lo que debía hacerse, Luna mía —respondí, encendiendo el motor con un rugido—. Ningún traidor, después de tener al Alfa frente a fre
Última actualización : 2026-02-22 Leer más