EMELY.—¡Suéltala, Vargo! —rugí, y mi voz salió con un eco que hizo que los cristales de los ventanales vibraran.En la pantalla, la figura de Vargo permanecía creyéndose el rey. una silueta deformada por la maldad. Elena, con el cabello empapado en sudor y sangre, jadeaba pesadamente, pero al escuchar mi voz, levantó la vista con un resto de orgullo en sus ojos de loba.—Ven y rescátala tú misma, pequeña Gama —respondió Vargo con una voz que goteaba veneno—. Te estoy dando la ubicación en bandeja de plata. ¿O es que el gran Alfa Olivar te tiene encerrada en su jaula de oro?Solté una carcajada seca, carente de cualquier rastro de humor. Era una risa que nacía del desprecio más absoluto.—Qué cobarde eres, Vargo —le escupí, clavando mis ojos en la cámara—. Usar a una doctora, a una mujer que solo sabe salvar vidas, para intentar llegar a mí. Te escondes tras una pantalla porque sabes que, si me tienes de frente, tu sombra no aguantaría ni un segundo bajo mi fuego. Eres patético.El si
Última actualización : 2026-03-05 Leer más