NaylaSi había algo que había aprendido desde que entré en la vida de Adir, era que la elegancia no estaba solo en la ropa, en los gestos o en las palabras bien elegidas.La elegancia era, sobre todo, control.Control de las emociones.Control de las reacciones.Control de la propia postura, incluso cuando alguien frente a ti estaba prácticamente suplicando por una respuesta cortante.Y en ese momento, sentada en aquella mesa lujosa en la casa de mi futura suegra, mirando a las dos primas de mi prometido intentando provocarme de todas las formas posibles, necesitaba usar todo el control que tenía.Porque, sinceramente, mis ganas en ese momento eran mucho menos elegantes.Quería estrangular a una de ellas.Tal vez a las dos.Pero no iba a darles ese gusto a nadie allí.Mucho menos a Nathaly.O a Talia.Así que respiré hondo.Tomé la copa de agua frente a mí y di un pequeño sorbo, manteniendo la postura recta, los hombros relajados y la sonrisa discreta que una dama debe mantener en una
Última atualização : 2026-07-28 Ler mais