LaraLa casa finalmente estaba en silencio.Después de que los coches abandonaron la entrada de la mansión y los portones se cerraron nuevamente, la atmósfera cambió por completo. La cena había terminado, los invitados se habían ido y los empleados se movían por la casa recogiendo discretamente los últimos rastros de la noche. Las copas eran retiradas, los platos desaparecían de la gran mesa del comedor y el perfume dulce del postre aún permanecía en el aire.Caminé lentamente por la sala de estar, quitándome los pendientes mientras observaba la ciudad a través de la enorme ventana que ocupaba casi toda la pared. Dubái brillaba allá afuera como siempre, con los edificios iluminados, las avenidas llenas de luz y ese lujo exagerado que nunca duerme.Pero mi mente no estaba en la ciudad.Estaba pensando en la cena.Pensando en mis hermanas.Pensando en mis sobrinas.Y sobre todo, pensando en mi hijo.Adir.Conocía a Natália desde que éramos niñas. Conocía sus miradas, conocía la forma en
Última actualización : 2026-08-01 Leer más