Natália Desde el momento en que salí de aquella casa, supe que ya no tenía más tiempo, y no era una sensación común de miedo o desesperación, era algo mucho más preciso, mucho más frío, como un instinto avisando de que cada segundo perdido estaba cerrando puertas que quizá no volvieran a abrirse, como si el espacio a mi alrededor estuviera disminuyendo poco a poco, invisible, silencioso, pero completamente real, y lo peor no era ni siquiera la urgencia de la fuga, era saber exactamente quién estaba detrás de aquella presión que empezaba a apretar sin dar ninguna señal visible. Entré en el coche sin mirar atrás, cerrando la puerta con más fuerza de la necesaria mientras sacaba el móvil del bolso casi de forma automática, como si todavía existiera alguna solución sencilla, alguna llamada que lo resolviera todo rápido, pero la pantalla encendida, limpia, sin notificaciones, sin respuestas, sin movimiento, me causó un malestar inmediato, porque aquello no e
Última actualización : 2026-08-10 Leer más