BiancaEl olor fue lo primero que golpeó.Podrido. Repugnante. Una mezcla de moho, sudor, metal oxidado y miedo. Un olor que se mete en la piel, que se pega a la nariz y se niega a desaparecer incluso cuando cierras los ojos.Desperté con ese olor invadiendo mis fosas nasales, con la sensación de tener arena en los pulmones. La cabeza me latía. El estómago dolía como si lo estuvieran retorciendo. Y cuando intenté moverme, sentí la cuerda áspera apretando mi muñeca.Fue entonces cuando entendí: aquello no era un sueño.Estábamos presas.Presas de verdad.La luz de la celda era débil, amarillenta, colgando de cables que se balanceaban ligeramente. Las paredes eran grises, con grietas y manchas oscuras. El suelo de cemento estaba húmedo en algunos puntos. No había cama. No había ventana. Solo un inodoro sucio en una esquina. Sin descarga. Sin dignidad.Me arrastré como pude y miré al otro lado.Natalia estaba despierta, sentada con la espalda apoyada contra la pared, los ojos perdidos en
Última actualización : 2026-04-02 Leer más