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Nadie vuelve de donde yo envío

Author: M Souza
last update publish date: 2026-04-02 07:12:42

Khaled

La confianza es algo que no doy dos veces.

Quien traiciona mi confianza no tiene una segunda oportunidad. No hay perdón. Solo consecuencias.

Me senté en la penumbra de mi despacho, girando lentamente el vaso de cristal entre los dedos. El aire estaba cargado, el silencio denso. La ciudad aún brillaba a través de las ventanas, pero yo solo podía pensar en una cosa: Lara. La forma en que bajó las escaleras suplicando que perdonara a Ranya. El temblor en su voz. Las lágrimas en sus ojos.

E
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  • Vendida al Jeque   413

    NaylaEstaba sentada, intentando disfrutar de aquel raro momento de tranquilidad junto a Adir. El ambiente era tranquilo, elegante, el suave aroma de la comida llenaba el espacio de una forma agradable, pero, aun así, mi cuerpo ya no respondía de la misma manera. El embarazo estaba llegando a su fin, el peso de mi vientre ya me exigía más con cada movimiento y el cansancio parecía constante, como si nunca desapareciera por completo. Aun así, intentaba mantener la calma, fingiendo que todo estaba bajo control, como si mi cuerpo no estuviera a punto de cambiarlo todo de golpe.Pero aquella sensación de normalidad no duró.Todavía estaba masticando cuando sentí la primera contracción. No fue un dolor leve ni pasajero. Fue intenso, profundo, como si algo dentro de mí se hubiera desgarrado de repente. Mi respiración falló y llevé automáticamente una mano a la mesa, intentando sostenerme.— Adir…Mi voz salió baja, diferente, y eso fue suficiente para que me mirara inmediatamente.— ¿Qué pa

  • Vendida al Jeque   412

    ElenaEstaba acostada, intentando ignorar el malestar que me había acompañado durante los últimos días. Las náuseas parecían constantes, como si mi cuerpo estuviera en alerta todo el tiempo, y no lograba encontrar una forma de aliviar aquella sensación. Tariq había salido para resolver algunas cosas y yo estaba sola en casa, intentando convencerme de que aquello no era nada grave. Tal vez solo fuera cansancio. Tal vez estrés.Pero, en el fondo, sabía que no era solo eso.Me levanté lentamente, apoyando una mano en la pared durante un instante. El olor de la cocina me golpeó de una forma casi insoportable, haciendo que mi estómago se revolviera. Cerré los ojos durante un segundo, respirando profundamente, intentando controlar aquella oleada de náuseas que subía sin previo aviso. Sentía la cabeza pesada, el cuerpo extraño, y aquella sensación… ya la conocía.Y eso era precisamente lo que me asustaba.Tomé el celular con las manos ligeramente temblorosas y comencé a buscar los síntomas.

  • Vendida al Jeque   411

    PashirLa plaza estaba llena, iluminada por el suave sol del final de la tarde. Los niños corrían de un lado a otro, risas ligeras llenaban el ambiente, mientras las familias observaban desde lejos, disfrutando de aquel momento de tranquilidad. Yo estaba sentado junto a Khandra en un banco, siguiendo cada movimiento de nuestros hijos. Omar y Aisha jugaban sin parar, llenos de energía, completamente despreocupados por el mundo que los rodeaba.Khandra apoyó la cabeza en mi hombro, dejando escapar una ligera risa al observar alguna discusión entre los dos.— Mira a Aisha queriendo mandarlo… esa niña tiene un carácter fuerte.Sonreí de lado.— Igual que su madre.Me dio un ligero golpe en el brazo, fingiendo indignación, pero su sonrisa desapareció casi en el mismo instante. Su rostro perdió un poco de color y se llevó una mano a la frente, como si intentara mantener el equilibrio.— ¿Estás bien? —pregunté, ya atento.— Solo es el calor… creo que me levanté demasiado rápido.Pero antes d

  • Vendida al Jeque   410

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