—Mamá, ¿ya almorzaste? —preguntó Anna al ver a Matilda sentada en el sofá de la sala.—Sí. ¿Dónde has estado? —respondió Matilda, girándose hacia ella con un leve ceño fruncido.—Lo siento, mamá. Tenía una cita con alguien —explicó Anna con suavidad—. Perdón por dejarte sola en casa.Matilda adoptó una expresión de molestia exagerada. Anna no tardó en sentarse a su lado, entrelazando su brazo con el de ella y apoyándose con cariño.—Mamá… —murmuró.—Hmph —resopló Matilda—. Como disculpa, mañana vendrás conmigo a un evento.Anna sabía que discutir no serviría de nada. Asintió dócilmente.—Está bien, mamá.—Entonces tenemos que ir a una boutique a comprarte un vestido —añadió Matilda.Una vez más, Anna no tuvo más opción que aceptar.—Voy a cambiarme primero. Espérame aquí —dijo Matilda.—Sí, mamá.Matilda se dirigió a su habitación con evidente entusiasmo. Anna, en cambio, se quedó tal como estaba, demasiado perezosa como para cambiarse. Permaneció en el sofá hasta que, unos minutos de
Última actualización : 2026-04-14 Leer más