—¡Quiero jugar, quiero jugar con el gatito! Está muy suave. Tía Lore, ¿dónde está la colita? —dije mientras aplaudía como un tonto, siguiéndole la corriente y acercándome a ella con desesperación.Vi que todavía traía puesta esa cola de gato por detrás; no se la había quitado.—Recuéstate bien, deja que tu tía te deje jugar con la colita, pero pórtate bien y no hagas ruido, ¿sí? —me dijo ella con la cara toda roja mientras me acomodaba y se bajaba un poco la ropa.Mientras yo jugaba con la cola de gato haciéndome el distraído, me puse a pensar.“No puedo desperdiciar esta oportunidad; si se me pasa, quién sabe cuándo vuelva a tener otra igual”.Después de un rato, me puse a comparar a Fabi con mi tía. Las dos tenían lo suyo; Fabi era joven, atractiva y muy atrevida, sabía hacer de todo. Pero mi tía no se quedaba atrás; aunque era algo tímida y reservada, era más madura y fascinante, especialmente por sus encantos, que eran enormes y llamativos.Mi tía se quedó ahí acostada, toda relaja
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