Horas después, la habitación del hospital se había convertido en un campo de batalla emocional. No había sangre en el suelo, pero sí palabras que dolían igual o más.Cristina estaba recostada, pálida, con el hombro vendado. Sus ojos no dejaban de llorar. Frente a ella, Vicente caminaba de un lado a otro, como si quedarse quieto fuera imposible.—¿Sabes qué es lo peor de todo esto, Cristina? —dijo al fin, deteniéndose frente a ella—. Que me obligas a imaginar cada segundo lo que pudo haber pasado si hubieras reaccionado distinto. Porque no fue un accidente, no fue algo inevitable… fue una cadena de decisiones, y en alguna de ellas tú fallaste.Cristina negó con la cabeza, temblando.—No… no fue así como pasó… tú no estabas ahí, Vicente, no viste lo que ocurrió… —su voz se quebró—. Todo fue en segundos, no hubo tiempo de pensar, solo de reaccionar… y yo reaccioné como pude.Vicente soltó una risa amarga, sin humor.—¿Como pudiste? ¿Eso es lo que me estás diciendo? ¿Que eso fue lo mejor q
Última atualização : 2026-03-24 Ler mais