Las camionetas rugían en medio de la montaña. Gerald manejaba junto a Fran. Marco y Gigi se movían como sombras en sus motos. Fabiano los seguía junto a Marcus.—¿Están seguros de dónde vamos?—Sí, tranquilo, hermano. Además, dejamos a Ismael, Gustavo, George y un centenar de hombres en casa. Ahora ellos no nos cazan a nosotros, nosotros vamos a cazarlos a ellos.—¿Confías en lo que te enviaron?—Los datos son correctos. El maldito se esconde en las montañas y para allá vamos. Va a pagar por haber secuestrado a mis bebés y tratar de matar a nuestras mujeres, aunque no creo que Fran nos deje algo. Ese hombre sí tiene que ir a terapia.—Yo creo que esto para él es la terapia.—Esto y comerse a su conejito. Menos mal, hermano, que las habitaciones son insonorizadas. La pobre Mel el otro día no salió de la habitación. Le llevó comida todo el día, la dejó sin caminar la bestia esa. Ni yo me hago esa gracia con mi princesita. Pobre conejito, hasta a mí me da pena.Los dos rieron hasta que no
Última actualización : 2026-08-12 Leer más