Estoy segura de que dormí apenas unos minutos, di vueltas en la cama una y otra vez, intentando dejar de pensar en Alfa Daryion. Daryion… Repetía su nombre en mi mente, una y otra vez. Tenía un matiz dulce… pero al recordar sus palabras, ese sabor se volvía amargo.Al llegar a la manada tenía que —no, necesitaba— encontrar un bosque al cual anclarme, debía dejar salir a Myra; ella sabría qué hacer con este Alfa que me estaba sacando de quicio.Pensé en Ottavio y en Dante. Sabía que no desistirían. ¿Y si, en un arranque de enojo, Daryion me entregaba a ellos? No… no podía ser posible.Aunque había sido duro conmigo, incluso agresivo, no sentía que fuera capaz de traicionarme. Por extraño que sonara, aun sin conocerlo realmente… confiaba en él.Y eso era, quizás, lo más peligroso de todo.Dejé de dar vueltas. A fin de cuentas, el cielo ya había clareado y el canto de los pájaros se filtraba por la ventana, anunciando la mañana, me incorporé con agilidad.Y entonces lo vi, el Alfa Daryion
Última actualización : 2026-03-27 Leer más