[Daisy]El silencio en el comedor de mi casa era tan absoluto que el sonido de la cuchara de plata chocando contra la taza de porcelana parecía el eco de un disparo.Estaba sentada en un extremo de la larguísima mesa de cristal. En el otro extremo, separado por una distancia física y emocional de casi tres metros, estaba Richard, mi marido. Llevaba puesto su impecable traje de raya diplomática, la vista clavada en las noticias financieras de su tableta y el ceño fruncido en esa perpetua expresión de aburrimiento que le dedicaba a la vida. A mí, en particular.—El café está tibio, Daisy —murmuró él, sin siquiera levantar la vista de la pantalla—. Sabes que detesto el café tibio antes de ir a la firma.Apreté los labios, conteniendo el veneno que burbujeaba en mi garganta.—Lo preparó la chica del servicio hace diez minutos, Richard. Si hubieras bajado cuando te llamé, estaría hirviendo —respondí, con un tono monótono, vacío de cualquier emoción.Él no replicó. Simplemente apartó la taz
Última actualización : 2026-03-31 Leer más