Al día siguiente, me recompuse y fui a trabajar.Durante la jornada estuve tan ocupada que no tuve tiempo de pensar en el colapso de mi matrimonio.Sorprendentemente, me sentí en paz.El tiempo pasó rápido, y al terminar la jornada, fui al gimnasio como de costumbre.Al ver a Emilio, sentí una extraña sensación de alivio y satisfacción.Él dejó los equipos que estaba usando y, al verme llegar, me saludó con entusiasmo.—Yara, ¡ya llegaste! —dijo.Asentí con la cabeza.—¿Por qué parece que estás de mal humor hoy? —preguntó.No dije nada, porque realmente no sabía cómo expresarlo.Emilio no insistió, y me guio para continuar con el entrenamiento.Una vez más estaba cerca de mí durante los ejercicios, y sentí un impulso intenso.Esta vez, sin embargo, había un matiz distinto: un pequeño sentimiento de afecto comenzaba a mezclarse con el deseo.El amor, pensé, es el mejor condimento para la pasión.No tardé en sentirme excitada.Su cuerpo era demasiado fuerte y, en poco tiempo, ya sentí hu
Read more