STELLA HARPERLa casa quedó extrañamente silenciosa después de que el eco de las risas de los niños, eufóricos con los dulces, se disipara. Alexander los llevó a la sala, ayudándolos a acomodarse mientras Leah me acompañaba hasta la cocina. Sabía que esa ceja arqueada de ella, nada más llegar, no era en vano. Leah nunca dejaba pasar nada.Estaba revolviendo una jarra de jugo solo para ocupar las manos, pero Leah se apoyó en la encimera y cruzó los brazos, observándome con esa paciencia desconfiada.—Bien, ¿qué pasó? —preguntó sin rodeos.—Nada —respondí demasiado rápido, sintiendo que el estómago se me contraía.—Stella… —Leah alargó mi nombre, como si ya hubiera oído esa respuesta mil veces antes—. Tienes esa cara rara desde que llegué.Suspiré, desviando la mirada hacia la jarra.—Estoy cansada, eso es todo. El día fue largo.Ella se inclinó un poco más hacia adelante.—Cansada, lo creo. Pero no es solo eso —su mirada se estrechó—. Es sobre Damian otra vez, ¿verdad?El aire se me at
Última actualización : 2026-03-21 Leer más