POV de JOSECon el acelerador a fondo, ignorando por completo los límites de velocidad y los semáforos en rojo que parpadeaban en las avenidas vacías, sentía cómo la adrenalina fría y amarga me quemaba la garganta. El alcohol que había consumido durante las últimas horas ya no lograba adormecer el fuego que me consumía por dentro; al contrario, solo alimentaba una rabia ciega, primigenia y descontrolada.Los destellos de las farolas de la ciudad se deslizaban a través del parabrisas como cuchillas borrosas, proyectando sombras alargadas sobre mis manos, que apretaban el volante con tanta fuerza que los nudillos me dolían por la presión. En mi mente no existía el mañana. No existían los consejos cobardes de Lucia, ni las advertencias patéticas del abuelo Reginald sobre los tribunales, los jueces y el fin del emporio familiar. Todo eso ya no importaba. Lo único real, lo único que latía con fuerza en mi pecho como un tambor de guerra, era el rostro de Nina.Nina, con su mirada de hielo a
Última actualización : 2026-09-14 Leer más