Habían pasado siete días desde que Camille comenzó su nueva vida en Canadá y, durante aquella semana, había conseguido algo que meses atrás habría considerado imposible: volver a sentirse orgullosa de sí misma. Cada mañana llegaba temprano a la constructora, revisaba los proyectos que le asignaban y permanecía largas horas perfeccionando cada detalle, demostrando que la decisión de contratarla no había sido un simple acierto, sino una inversión que comenzaba a dar resultados. Sus compañeros ya confiaban en sus opiniones, varios arquitectos acudían a ella para pedirle una segunda perspectiva y Renata Valdez había comenzado a asignarle responsabilidades cada vez más importantes. Camille no buscaba llamar la atención, pero su talento hacía imposible que pasara desapercibida. Precisamente por eso, aquella mañana, mientras revisaba los últimos detalles del proyecto que debía presentar al día siguiente, no imaginó que alguien había decidido colocar un obstáculo en su camino.Fedra Montreal
Última actualización : 2026-08-18 Leer más