Debbie El aire helado de la noche me golpeó la cara en cuanto bajamos por la rampa metálica del jet. Respiré hondo, esperando encontrar el olor habitual de nuestro mundo: ese aroma denso y penetrante a pino, a tierra mojada y a ese almizcle espeso y sofocante de docenas de lobos marcando su territorio. Pero no estaba. El aire olía distinto. Olía plano. Limpio, pero completamente vacío. El viento no transmitía ni una pizca de poder. Quise preguntar dónde estábamos, pero me callé. Y en ese mismo instante, Los vi. Un pequeño grupo de personas aguardaba al pie de la rampa. Vestiman trajes oscuros y sencillos. Al acercarnos, me dio un pálpito en la nariz. Me incliné un poco, intentando captar su rastro. Nada. No había ningún lobo dentro de ellos. Ninguna bestia oculta acechando tras sus ojos. Olían a jabón dulce, a café y a sal. Olían a humanos puros y duros. —¿River? —susurré, apretándole el brazo. Miré a mi alrededor en aquel aeródromo oscuro y despejado—. ¿Quiénes son? ¿Dónde
Última actualización : 2026-08-21 Leer más