El silencio en el pabellón de aislamiento era tan denso que Elara podía escuchar el zumbido eléctrico de las lámparas halógenas en el techo. Tras la partida de Dante, la amenaza de los dedos de su padre colgaba sobre ella como una guillotina oxidada. Se dejó caer al suelo, sintiendo que el oxígeno de la habitación se volvía escaso, viciado por el olor a desinfectante industrial y a su propia angustia contenida. —Piensa, Elara. Piensa —se recriminó a sí misma, golpeando su frente con los nudillos—. Tienes que detenerlo. Tienes que llegar a Miller antes de que sea tarde. Pero, ¿cómo? El Dr. Miller era el perro fiel de la familia Vance, un hombre que cobraba fortunas por remendar los cuerpos de la élite y sepultar sus escándalos bajo acuerdos de confidencialidad inquebrantables. Ella no tenía su número, no tenía acceso a un directorio, no tenía nada... excepto el dispositivo prohibido que quemaba contra su muslo. Con el corazón martilleando contra sus costillas, Elara sacó el
Última actualización : 2026-03-27 Leer más