Ese idiota bueno para nada me cargó. Me levantó en sus brazos como si yo fuera un saco de plumas, como una delicada flor. La cosa es que no soy nada de eso. ¡Joder, peso seguramente casi lo mismo que él! Se podía haber hecho daño en la espalda o algo así por mi culpa y nunca, nunca me lo hubiera perdonado, porque, aunque sea un zopenco, lo hizo con buena intención.Que bien se sintió. Nunca antes había experimentado que un hombre me llevara así, entre sus brazos, me cargara como algo preciado y delicado y me depositara con todo el cuidado del mundo encima del sofá.Para colmo y mi más absoluta vergüenza no me dejó hacer nada, él lo hizo todo, me curó y me vendó los pocos rasguños que me hice al quedar atrapada entre ese montón de astillas. Es un dramático, apenas unos pequeños cortes que con unas tiritas se hubiera solucionado. —Bueno, ya está. Ven, prueba a ponerte en pie.Me ayudó a ponerme de pie y a dar unos pequeños pasos y por fin el macho alfa se quedó tranquilito. Yo no dije
Última atualização : 2026-09-01 Ler mais