FAZER LOGINEse idiota bueno para nada me cargó. Me levantó en sus brazos como si yo fuera un saco de plumas, como una delicada flor. La cosa es que no soy nada de eso. ¡Joder, peso seguramente casi lo mismo que él! Se podía haber hecho daño en la espalda o algo así por mi culpa y nunca, nunca me lo hubiera perdonado, porque, aunque sea un zopenco, lo hizo con buena intención.Que bien se sintió. Nunca antes había experimentado que un hombre me llevara así, entre sus brazos, me cargara como algo preciado y delicado y me depositara con todo el cuidado del mundo encima del sofá.Para colmo y mi más absoluta vergüenza no me dejó hacer nada, él lo hizo todo, me curó y me vendó los pocos rasguños que me hice al quedar atrapada entre ese montón de astillas. Es un dramático, apenas unos pequeños cortes que con unas tiritas se hubiera solucionado. —Bueno, ya está. Ven, prueba a ponerte en pie.Me ayudó a ponerme de pie y a dar unos pequeños pasos y por fin el macho alfa se quedó tranquilito. Yo no dije
Esta noche me he lucido y he dado rienda suelta a mis habilidades en la cocina, que dicho sea de paso heredé de mi señora madre.Durante muchos años yo ayudaba en el restaurante siempre que me lo permitían las clases y los entrenamientos. Más de una vez tuve que sustituir al cocinero cuando se ponía enfermo o le surgía cualquier cosa. Fue justo en ese preciso momento que descubrí que me gustaba cocinar, pero lo que más me apasionaba era ver cómo disfrutaban otros comiendo lo que yo les preparaba. Es uno de los pocos hobbies que me puedo permitir en mi tiempo libre.Curtis y las chicas ya se habían ido. Entre Katherine y yo recogimos todo el salón. Yo terminé fregando los platos, por nada del mundo iba a permitir que mi anfitriona se estropeara esas lindas manos con el estropajo. Hay que decir que para mí fue un profundo shock descubrir que en realidad no se dedica a la administración de empresas, sino al diseño de modas. No solo eso, si no que ella es la propia diseñadora y tiene una
Si monto un circo, seguro me crecen los enanos. Por si no fuera poco que Jan me está bombardeando a mensajes desde anoche, va Ethan y me suelta eso de que vivamos juntos.No lo soporto. Lo único bueno que tiene ese hombre es a ese adorable pequeñín de cabellos rubios que me tiene enamorada perdida. Siempre he querido ser madre y últimamente no sé por qué parece que tengo buena vibra con los más pequeños de la casa. Las hijas de mis amigos se vuelven locas cuando me ven, y yo con ellas también la verdad. Nunca pensé que sería cierto eso que decían de que a cierta edad se te despierta el instinto maternal.Es una pena que aún no tenga padre para la criatura, pero prometo que, si no se da el caso, lo tendré sola. Seré una encantadora y guapísima madre soltera. ¡Y punto!–Oye, tierra llamando a Kat. ¿Me escuchas? –que hartura de hombre.–Te escucho perfectamente. Y no me llames Kat así con tanta confianza. No soy ningún gato y tampoco te di permiso para que me trates con tanta familiarid
—Terminemos ya con toda esta tontería —Ethan se puso en pie—. Sencillamente no pueden estar casados. —Ethan cariño, sí que lo estamos —su madre le enseña en seguida el dedo donde porta la alianza.—Tonterías. ¿Cómo vas a estar casada con él, si nunca te divorciaste de papá?Aquello fue como un jarro de agua fría e inmediatamente todas las miradas acusatorias recayeron sobre Susan. Al padre de Katherine no le salían las palabras. Solo miraba intensamente a la mujer con la que se había casado. ¿Susan no se divorció? Eso no puede ser, eso la convertiría en una bígama.—Eso que dice es cierto —Susan tomó de las manos a su marido para infligir seguridad—. Mi amor respira tranquilo, yo nunca me divorcié por el sencillo motivo de que nunca estuve casada.La sonrisa en la cara de Susan era genuina, de placer absoluto al darle la noticia al hombre del que se había enamorado. —Pero… pero, siempre se la ha conocido en el pueblo como señora Monroe, todos siempre la hemos llamado así —Katherine
Tanto Ethan como la mujer que habita en la casa y parece pasar de él, llevan ya despiertos y en acción desde hace algo más de una hora. Decidieron ir al café de la madre de Ethan, que por cierto ya ha comentado en alguna que otra ocasión que ahora regenta el local su hermano, Aaron Brooks.Durante el trayecto le va explicando a la callada Katherine, que el zángano de su hermano no quiso estudiar después de terminar el instituto, que lo acogió un tiempo en su casa mientras decidía qué hacer con su vida y que no se esperaba que su hermano volviera tan pronto a la ciudad de su infancia.Al principio pensó que solo era un capricho y que pronto se cansaría de pegarse diariamente madrugones para servir cafés, pero Ethan estaba muy equivocado y en estos años el chico había conseguido aumentar las ganancias del negocio al triple, todo gracias a nuevas estrategias de marketing y de fidelización de los clientes. Tenía que admitir que a su hermanito se le daba bastante bien regentar y gestionar
KatherineSalgo huyendo en dirección a la puerta, intentando huir del momento incómodo que ha surgido entre los dos. Sinceramente no creo que a Ethan le importe o intimide tanto verme vestida así, cómoda, al fin y al cabo, yo no soy su tipo. Es una de las cosas que más claras me dejó en el pasado.—Sí ¿Quién es?Abro la puerta rápido, intentando huir de la situación que he dejado a mis espaldas.—Su pedido señorita —oh, es un chiquillo de apenas dieciséis años, no muy alto, pero bien parecido.Se ha quedado a falta de una sílaba para completar el -señorita-. No respira, apenas parpadea y su br







