(POV de Sofía)El carruaje se detuvo con un suave y definitivo alto, las ruedas con reborde de hierro crujiendo suavemente sobre grava blanca aplastada. El pesado aire húmedo de las tierras bajas presionaba contra las ventanas, espeso con el olor a jazmín florecido y tierra mojada.La puerta fue abierta de par en par desde fuera, y la brillante y sin filtrar luz del sol inundó la cabina, haciéndome entornar los ojos tras horas en el oscuro interior. El Beta Santi estaba en el umbral, ofreciendo una rígida y disciplinada mano.—Hemos llegado, Sofía —dijo, el tono tan uniforme e ilegible como había sido en la frontera—. Bienvenida a la finca Boscán.Ignoré la mano, aferrando el marco de madera para incorporarme sobre los palpitantes y medio congelados pies. Al salir del carruaje, la pura escala del lugar me hizo quedarme paralizada en el camino de gr
Última atualização : 2026-06-08 Ler mais