Adrián se quedó paralizado por un instante.“¿Invitación?”No tenía ninguna.“…Un momento. ¿Por qué necesitaría una invitación?”Él era el novio.Frunciendo el ceño con impaciencia, habló con frialdad:—Soy el novio de esta boda.—¿El novio? ¿Podría decirme su nombre, señor?El personal lo miró confundido y sacó la lista de invitados para verificar, pero Adrián la presionó con una mano.—Adrián Montenegro, presidente del Grupo Montenegro. Si Valeria Alcázar, de la familia real, se está casando… entonces el único señor Montenegro que puede ser el novio soy yo.Su tono era autoritario, firme… sin dejar espacio para dudas.El empleado, claramente intimidado, lo miró nervioso.—¿Usted es el señor Montenegro… el novio? Disculpe, por favor. Permítame acompañarlo al interior.Con expresión sombría, Adrián entró en el salón de bodas.Al ver el lugar, elegantemente decorado y lleno de invitados, una mezcla de frustración e irritación se agitó en su pecho.Esta boda…debería haberla organizado é
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