Ana Paula LagoPor un instante, el silencio se volvió insoportable. Permanecí inmóvil entre ambos, sintiendo cómo la tensión crecía con cada segundo. Arturo no necesitó decir una sola palabra; la rigidez de sus hombros y la dureza de su mirada bastaban para entender que seguía preparado para la guerra.—Buenos días… —murmuré al fin, intentando romper la tensión. Mi voz sonó débil, insegura, como si me costara recordar cómo se hablaba.Roberto me dedicó una mirada fugaz, profunda, tan intensa que me recorrió la piel. Luego, sin apartar del todo los ojos de Arturo, respondió con voz baja, tranquila, como si disfrutara del desconcierto que había provocado.—Buenos días….Lily, al fin, se volvió hacia nosotros con una sonrisa nerviosa, ajena a la corriente subterránea que atravesaba la habitación.Las palabras de Roberto flotaron en el aire, ligeras en apariencia… pero cargadas de un trasfondo que solo nosotros tres entendíamos.Arturo no contestó. Solo caminó hacia la sala con pasos firm
Última actualización : 2026-07-21 Leer más