DonnaLa luz que atraviesa las persianas me da en la cara calentando un poco mi piel. Mi cuerpo relajado y dolorido es testigo de lo ocurrido la noche anterior. Después de todo, el azúcar no fue tan desagradable sobre todo porque llegue al baño cargada en brazos de Jake y ataviada por sus manos con loción jabonosa y muchas, muchas caricias. No se que hora es, pero me queda clarísimo que su brazo no me dejará salir de la cama, aunque lo intente mil veces.Me giro para colocarme frente a él, despacio, cuidando de no despertarlo. Su rostro, por lo general rígido o enmascarado tras esa mueca de suficiencia que tanto me exaspera, luce completamente relajado. Sin la coraza del «chico malo», Jake se ve ridículamente guapo. Paso la yema de mis dedos por su mejilla, siguiendo la línea de su mandíbula hasta llegar a sus labios. Tiene un rostro perfecto, su piel es suave y esos labios que me provocan… ¡uf!—Si sigues haciendo eso, no vamos a bajar a desayunar nunca —murmura con la voz ronca por
Última actualización : 2026-07-29 Leer más