Cuando cayó la noche, Cael tomó su mano y la guio de regreso al dormitorio. La ayudó a acostarse, subió las mantas y se tumbó a su lado.Ella se acurrucó contra él, apoyando la cabeza en su fuerte pecho, escuchando el sonido constante de sus latidos.Cael besó su frente, con los ojos fijos en el oscuro techo.—Ahora estás a salvo, mi Aurora.Ella levantó el rostro para mirarlo.—Lo sé. Y nunca pensé que volvería a sentirme así… viva.—Eres más que viva —susurró él—. Eres mía. Y yo soy tuyo.Aurora cerró los ojos, y por primera vez desde que huyó de la prisión dorada de Lucian, no soñó con grilletes. Soñó con colmillos, con bosque, con libertad. Y con el Alfa que se había convertido en algo más que su protector: su alma gemela.***Aurora se desperezó lentamente, sintiendo aún el calor del cuerpo de Cael envolviéndola. Él seguía dormido, con el pecho subiendo y bajando en un ritmo constante. Por un momento, se quedó allí tumbada, observándolo. Era difícil creer que ese hombre, ese lobo
Last Updated : 2026-05-12 Read more