Cael abrió los ojos lentamente, capturando su mirada.— ¿Espiándome, mi Luna? — preguntó con voz ronca, una sonrisa somnolienta en los labios.— Solo admirándote — respondió ella sin retroceder, y sonrió. — Pareces menos amenazante cuando duermes.Él rio, atrayéndola más cerca.— Y tú, más peligrosa cuando estás despierta.Ella lo besó. Sin prisa. Sin miedo. Un beso suave, lleno de sentimiento. Y él correspondió con pasión y devoción.***Más tarde ese día, Cael y Aurora estaban sentados en un balcón de piedra esculpida, rodeados de macetas de lavanda y hiedra colgante. La vista desde allí era impresionante: los campos se extendían hasta donde alcanzaba la vista, y más allá, los bosques marcaban el territorio de la manada con su silenciosa majestad.La mesa entre ellos era sencilla, hecha de madera oscura, cubierta con un mantel blanco y platos que Cael había insistido en preparar, con la ayuda reacia de uno de los omegas de la manada. Había pan fresco, fruta cortada, queso curado, mi
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-04-15 อ่านเพิ่มเติม