Dante—No puedo... —solloza, y una lámarima caliente cae sobre mi pulgar—. No puedo más, Dante. Esto no es vida. Es una espera. Estoy esperando mi turno para morir.—Nadie va a tocarte —digo, y mi voz suena como un gruñido bajo, una promesa que le hago tanto a ella como a mis propios demonios—. Ramírez es un hombre, no un dios. Y yo sé cómo matar hombres.—Él es el sistema, Dante. Él es la ley. Tú solo eres... un soldado.—Soy el soldado que sobrevivió cuando todos los demás murieron —la obligo a enderezarse, mis manos aún rodeando sus muñecas—. Así que vas a inhalar aire. Ahora mismo. Inhala.Ella me mira, y por un segundo, la neblina del ataque de pánico se disipa para dejar ver el rastro de la niña que toca el violín. Obedece, tomando una bocanada de aire temblorosa.—Eso es. Otra vez. Mantén los ojos en mí. No mires a ninguna otra parte. Solo a mí.Me quedo ahí, sosteniéndola, siendo el ancla de una mujer que se está ahogando en tierra firme. Poco a poco, su respiración se normali
Última actualización : 2026-04-18 Leer más