Isabel—Cuidado, pajarito —su voz suena como el crujido de la tierra antes de un terremoto. Es ronca, cargada de una advertencia que me hace temblar—. No quieras provocar a la bestia.El calor que me cubre el cuello y el rostro al escucharlo no puede ser del todo normal. Dios, nunca me había sonrojado tanto en mi vida, o me había sentido tan… atraída por alguien.Mucho menos por alguien tan moralmente dudoso, porque si había una definición de moral gris entonces ese era Dante. ¿Qué demonios le pasa a mi cabeza… a mi cuerpo? ¡Es un bruto!Al oírlo gruñir bajo ante mi parálisis, doy un respingo, como si me hubiera quemado. Me alejo un paso atropelladamente, recuperando mis muletas y aclarando mi garganta con una torpeza que me hace querer que la tierra me trague.—Yo... ya he terminado —digo, mi voz temblando ligeramente.Dante se pone de pie con una lentitud amenazante. Su torso desnudo, ahora vendado, se alza frente a mí como una montaña de músculos y cicatrices. Me mira fijamente, es
Última actualización : 2026-04-19 Leer más